Riesgo Cardiovascular.
Las enfermedades cardiovasculares constituyen la principal causa de muerte en los países desarrollados, ya que suponen el 36% del total de las muertes, con una mayor incidencia en la mujer que en el hombre.
Son enfermedades poligénicas en las que además del componente genético existen otros múltiples factores que pueden influir en el desarrollo de la enfermedad como son: la edad, la obesidad, hipertensión, falta de ejercicio, tabaco y alcohol entre otros.
Quizás los indicadores de riesgo cardiaco más importantes son los derivados de la propia historia del paciente. Entre los factores más relevantes se incluyen: edad, peso, tabaquismo, presión arterial, ejercicio físico, diabetes y factores hereditarios. El perfil lipídico constituye la prueba de laboratorio más importante para establecer este riesgo.
Existen otras pruebas, invasivas y no invasivas, que pueden también utilizarse. Entre las pruebas no invasivas se incluyen el ECG (electrocardiograma), la ecocardiografía, las pruebas de esfuerzo (con ECG y con talio) y la tomografía computerizada (TAC). Las pruebas invasivas incluyen arteriografías y cateterizaciones cardiacas.
En la actualidad determinar el riesgo cardíaco a través de la realización de un estudio genético, es una nueva prueba que está obteniendo buenos resultados para prevenir complicaciones cardíacas.
Como la forma más eficaz de prevenir estas enfermedades consiste en anticiparse a su aparición, identificando a los individuos de riesgo para poner en marcha medidas preventivas,
El ejercicio físico y una dieta equilibrada y saludable ayudan a disminuir la presión arterial y a mantener los niveles de colesterol y triglicéridos dentro de unos límites normales y disminuir el riesgo cardíaco.
Existe un tipo de fármacos (estatinas) que ha demostrado ser eficaz para controlar las concentraciones de lípidos.
Algunos tipos de hiperlipidemias son hereditarias y pueden ser difíciles de controlar únicamente con la dieta y el ejercicio; este tipo de trastornos lipídicos suele requerir un tratamiento específico con fármacos que consigan disminuir el nivel de lípidos en la sangre.